O en algún pueblo lleno de chinos y palillos.

Llegaba por una carreterita de terracería. El primer viaje iba acompañada. Conseguía algunos regalitos y me aprendía el camino para regresar. Y no sé porque regresaba sola después. Unos palillos extraños que había comprado se me rompían, y quería regresar por otros, esta vez recorría de nuevo el caminito, pero a caballo. El caballo traía sólo una carona como montura, y así iban todos.

Al entrar al pueblo me encontraba con 3 conocidos, pero mi caballo se alebrestaba y hacía que otro se cayera y le cayera encima al jinete… corría a buscar un médico pero yo no sabía hablar chino y no me entendían. Al final una niña entendía y llevaba a alguien que revisara al accidentado. Sus piernas estaban muy mal.

Yo vagaba por el pueblito y de repetnte me ponía a dibujar, el dibujo se transformaba en tela y hacía una falda con ella. Pero luego no me dejaban sacarla, porque la había hecho ahí. Hacía otra, era una azul y una café. A la niña le gustaban y se las regalaba. Después buscaba a mi caballo y me iba de ahi.

Los palillos que estaba buscando eran unas cosas chistosas y raras que servían… de silla!!! jaja, tenían unas especies de cucharitas en las orillas, y cuando se entrelazaban, sobre las cucharitas eran sobre las que uno se sentaba pero había que tener práctica y no era fácil 😛

En algún otro momento de la noche soñé también que estaba haciendo una tesis, y que mi profesor me la aprobaba sin revisarla porque a el le convenía para pasar a otro lugar. Yo me enojaba mucho y le reclamaba pero desaparecía.

Así que entre tesis y china se mezclaron los sueños de esta noche.

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